Las luchas por el derecho a voto han sido largas y una constante en el desarrollo de las repúblicas, exactamente igual a la férrea defensa de los que ostentaban algún tipo de poder para conculcarlas, siempre con el pretexto de la ignorancia y cuando entregaban ese derecho también tenían la fórmula para usarla en su provecho, comprando, engañando o simplemente obligando.

Para los pobres, los pueblos originarios, los de raza distinta y las mujeres no les fue fácil esta conquista, y aún más difícil, ha sido aprovecharla en su beneficio.

El voto en nuestro país nos da el derecho a elegir quienes serán las personas que dirigirán nuestro país, región o comuna, sin embargo después de lustros de luchas más del 50% de aquellos que pueden hacerlo no la hacen, e incluso ahora, que aparece una coalición nueva que le disputa los votantes a las dos coaliciones existentes, el porcentaje de votantes no aumenta.

Naturalmente esto se ha transformado en un punto de discusión importante en foros y programas televisivos, en radio, revistas y diarios.

Independiente de si les interesa o no, si se considera que es importante o no, si se hace solo por aparentar o lo toman como un problema importante, todos opinan y encuentran que es un problema mayor.

La discusión tiene varios puntos, siendo algunos de ellos: el sistema de votación, la inscripción automática y voto obligatorio, o inscripción automática y voto voluntario, o inscripción voluntaria y voto obligatorio, o pasar a un sistema más abierto y fácil de votación como el digital, el voto previo o por carta.

Otro punto es el de los castigos, a los que no cumplen con su deber de votar, debe ser castigado de alguna forma: con dinero o simplemente el votante debe recibir un certificado y este le servirá para distintas cosas o impedirá otras.

El más nombrado quizás es el de los malos políticos, que no trabajan, que ganan mucho sin hacer nada, que están vendidos, que son corruptos, que se protegen solo entre ellos, que no sirven y como corolario, “la política es la cochina y culpable”.

Sin embargo  cuando se les pregunta a las personas porque no van a votar, la respuesta más común es, para que, si yo mañana igual tengo que trabajar.

A nosotros masones nos interesa la red pública, si eso es así, debemos preguntarnos ¿porque en una nación republicana, laica y democrática sus ciudadanos no encuentran que ejercer sus derechos a decidir sea importante?

Las repúblicas tienen un principio claro, una carta magna que une a todos entorno a ella y es la que rige lo que podemos o no podemos hacer.  Podremos tener la opinión que queramos sobre Estados Unidos, pero si ustedes le pregunta a cualquier ciudadano que opinan de su constitución, ellos responderán que están dispuesto a defenderla con todo, la estudian en los colegios, conocen sus enmiendas, en resumen esta sobre cualquier diferencia política ideológica o religiosa.

Si nuestra constitución no cumple con esos requisitos, ¿porque hay tanta resistencia en cambiarla por otra que nos represente a todos?

La cosa pública tiene que ver como el Estado protege a sus ciudadanos y cuida de los más débiles.  Nuestro Estado a delegado el cuidado de nuestros adultos mayores con problemas a otras organizaciones no estatales como también de nuestros niños con problemas, solo el 5% de los niños en el SENAME son del estado el resto es privado, la educación estatal es completamente débil y se potencia a los privados.

La cosa pública se ha trasformado en una red privada donde cada ciudadano debe luchar día a día por sobrevivir aislado casi sin red social (las únicas que encuentran son las barras bravas o asociaciones ilícitas) transformándonos en un país donde impera el individualismo y la desconfianza en los otros.

En nuestro país, todo es privado, incluso la acción solidaria más importante de Chile, de la cual nos sentimos orgullosos la Teletón, iniciativa que también es privada.

¿Porque entonces podemos pedirle a nuestros ciudadanos que voten? Nadie se lo impide, pero le dimos el miedo a vivir a no poder alimentar a los suyos, a ser viejo y una carga para los suyos a enfermase y le quitamos la esperanza, la alegría de vivir, el sentir al otro al lado caminando juntos.

El problema no lo busquen en formula o castigos el problema está en cómo construir una república que sea de todos, solidaria, protectora con respeto del medio ambiente y en eso los masones deberíamos estar.

Autor: SEAREUBER