Tal como destaca el diario El País de España, aquel pintor de madonnas, de maravillas y medias sonrisas, urbanista, arquitecto, astrofísico, escultor, filósofo, anatomista, geómetra, utopista aéreo, escritor caótico que tomaba notas de derecha a izquierda, obsesivo navegante del agua en todas sus expresiones, nos ha dejado cerca de 7 mil folios de escritos y dibujos dedicados al vital elemento, el Agua.

Gracias al perseverante y tenaz trabajo de investigación y ordenamiento de los códices renacentistas de Leonardo Da Vinci sobre el Agua, trabajo realizado por Juan Barja y Paxti Lanceros y la editorial Abada Editores, hoy podemos acercarnos a una de las obras que sin duda deja a Da Vinci como el medio ambientalista del siglo XV y un anunciador del futuro, ya que tal como se lee en el Códice de Arundel, su visión no esta lejana a la preocupación del mundo científico que tiene actualmente sobre el futuro del planeta “y los ríos perderán sus aguas, y la fructuosa tierra no podrá impulsar desde sí ningún renuevo, y no crecerá sobre los campos la inclinada belleza de la espiga; y así morirán los animales, no pudiendo nutrirse con el fresco herbazal de los prados; (…) y los hombres, tras múltiples intentos, de igual manera perderán la vida, falleciendo por fin la especie humana. Y la tierra fértil, rica en frutos, quedará convertida en un desierto…”.

A ello, uno de los autores de este gran trabajo, Juan Barja sostiene al mismo medio español que: Leonardo Da Vinci, “tiene una cierta idea ecológica del fin del mundo, su carácter premonitorio es asombroso”. Y que acá Leonardo se hace eco aquí de una vieja tesis medieval: la del hombre como microcosmos y el mundo como macrocosmos. “Pero él le da la vuelta al concepto, y así sostiene que el flujo del agua son las venas del mundo y que el mundo, en contra de lo que dice Aristóteles, no será eterno, sino que terminará, y que lo hará por el agotamiento del agua”.

El libro se estructura en seis capítulos. En el primero, Leonardo da Vinci da cuenta “del libro por venir” y propone un índice de materias a tratar.

En el segundo recorre y analiza las metamorfosis y procesos que unen y separan elementos (agua, aire, tierra, fuego) y figuras (punto, línea, volumen). El tercero es cuestión de dinámica, una de las ciencias a las que más atención prestó el genio. El cuarto capítulo versa sobre las distintas formas que puede presentar el agua, desde la gota ínfima hasta el infinito mar. El quinto presenta los proyectos —realizables o irrealizables— que en torno al agua tenía Da Vinci en la cabeza. Y el sexto, titulado Del diluvio y otras inundaciones, reúne diferentes consideraciones físicas, teológicas, literarias o pictóricas del autor sobre la cuestión.

Da Vinci pone en duda la versión bíblica y se interroga sobre si el Diluvio fue universal o no, incluso “si aconteció o no en toda la tierra, y no parece que así haya sido”.

No menos interesante es la parte gráfica. El volumen reúne hasta 79 reproducciones de otras tantas obras del artista: molinos de agua, cauces de ríos, costas, canales, tormentas, diluvios, riadas, remolinos, corrientes, aparatos de hidrotecnia, proyectos para rompeolas y otras obsesiones acuáticas… todo ello ejecutado en tintas y sanguinas, acuarelas, lápiz negro y pluma, siempre sobre papel.

El Libro del Agua de Leonardo da Vinci. Patxi Lanceros; Juan Barja de Quiroga Losada (tr.) Abada Editores (23/11/2017)