V.·.M.·.

Hermanos y Hermanas

Familiares

Amigas y amigos.

Esta tarde nos toca la triste misión de despedir al Q.·.H.·. Ernesto Galaz Guzmán, tuve el honor y orgullo de conocerlo cuando iniciaba mis primeros pasos en la R.·.L.·. Salvador Allende Nº 10 del Gran Oriente Latinoamericano. De esto hace ya 25 años.

Si tuviéramos que hacer un perfil masónico del hermano, tendríamos que decir que fue consecuente y coherente con el ideario de la masonería. La divisa de libertad igualdad y fraternidad fue su ruta de navegación. Nunca transó con las injusticias, siempre defendió el Estado de derecho y las leyes de la república vulneradas por el cruento Golpe Militar. Por esta situación tuvo, al igual que otros hermanos y camaradas de armas, sufrir la injusticia de la cárcel y el exilio. Pero aquello no fue óbice para impedir su trayectoria como masón; por el contrario, como heredero de los constructores de catedrales se sumo al sueño de otros hermanos y dio vida al Gran Oriente de Chile en el Exilio que devino en Gran Oriente Latinoamericano (G.·.O.·.L.·.A.·.)

Me tocó apreciar su calidad humana e intelectual, siempre estaba preocupado y ocupado de los sucesos tanto nacionales como internacionales; su lucidez para analizar cualquier hecho o situación caracterizaba a su discurso fino y elegante. Su impronta era la de una persona sabia y lúcida. Sabía imprimirle a su oratoria las palabras justas y precisas, y a su vez, hilvanar de manera coherente y lógica su argumentación. En ese tiempo como aprendices nos deleitábamos al escuchar sus intervenciones en logia.

Posteriormente me tocó conocerlo como maestro y ahí pude apreciar mejor su dimensión ética y moral, siempre defendió aquello que consideraba injusto y cuando algo no era de su parecer lo hacía presente. Sus apreciaciones siempre estuvieron regidas por la plomada. Fueron años en que dejó una huella profunda en aquellos hermanos y hermanas  que tuvimos el privilegio de conocerlo.

Voy a detenerme un instante y decirle a la Q.·.H.·. Eugenia Cornejo que ambos como hermanos nos mostraron un camino de consecuencia y lealtad con los ideales masónicos. Sobre todo hoy, en donde prima el individualismo y los disvalores cruzan a todos los estamentos sociales.

Hermano Ernesto, hoy se ha producido un hecho que no es menor dos Órdenes Masónicas se unen para despedirte. Eso es tributo a tu incansable amor por la masonería sin apellidos, solo te animaba el mero afán de construir una sociedad más justa e igualitaria, más equitativa y por ende más solidaria.

Por último, aquí hoy, despido a un ser –con toda la carga semántica que implica dicho concepto en filosofía-  importante de nuestra historia republicana que defendió dicho ideal a costa de su beneficio personal, que supo anteponer los ideales democráticos y laicos, ante la arremetida criminal y prepotente de quienes no se detienen ante nada por perpetuar sus intereses.

En nombre del Gran Oriente Latinoamericano, de la Gran Logia de Chile, de la Aviación y del P.S., instituciones que siempre anidaron en lo más íntimo de su ser, te deseo un buen viaje. Caronte te cruzará de la aquendidad a la trascendencia; Clío te coronará con un cintillo de laurel y con el buril de la historia esculpirá tu nombre en el mármol de quienes han trascendido  a este plano y  han inscrito su nombre en la galería de la historia.

Hermano Ernesto descansa en paz.

M.·.M.·. Fulvio Ciaffaroni Jara

Gran Oriente Latinoamericano.

G.·.O.·.L.·.A.·.

24/01/2018