(Foto de J. Emilio Flores/Getty Images)

DECLARACIÓN PÚBLICA,

UNIÓN MASÓNICA DE CHILE, UMAC.

Frente a la situación mundial y, particularmente nacional, UMAC ha reflexionado que, como Masonería que está adscrita a los valores de LIBERTAD, IGUALDAD y FRATERNIDAD, no puede quedar indiferente a un tema tan REAL en este momento y que involucra de una manera tan adversa a los miles de inmigrantes que han llegado a nuestro país. Para el migrante abandonar su país de origen es una tragedia frente a la cual la Masonería debe empatizar poniendo en juego  los valores que la hacen ser lo que es, una Institución FRATERNA.

Nadie duda de que el fenómeno de la inmigración requiere un esfuerzo importante de carácter estatal, creando un servicio de migración, asegurando la efectividad en la protección de derechos, prevención de los delitos asociados a la migración (la trata de personas, la usura, la estafa).Pero también es importante desde el punto de vista masónico actuar, proponiendo ideas que signifiquen una mejora en la vida de estas personas, es decir, poniendo énfasis en los principios sobre los que se fundamenta la masonería.

LA LIBERTAD, en el respeto de la elección que han hecho los migrantes al escoger nuestro país como su nuevo horizonte; entendiendo que ellos serán un aporte al progreso, a la renovación y a la cultura de nuestro país.

LA IGUALDAD, entendiendo el carácter de los DDHH que tienen como seres humanos.

Y finalmente LA FRATERNIDAD, y para ello cómo no recordar la historia de Joan Florvil, madre haitiana que fallece, luego de haber sido detenida y acusada injustamente de abandonar a su bebé, sin contar siquiera con un traductor que pudiera explicarle lo que sucedía.

Si bien es cierto que  la Masonería comparte estos valores, no todos los masones los abordan de la misma manera, existen distintas sensibilidades, por lo cual es nuestro deber trabajar con los diferentes puntos de vista que enriquecerán las soluciones que podamos crear en la medida de nuestras posibilidades.

La labor de la Masonería está en su entorno y en su nivel de influencia, ejerciendo y promoviendo el respeto de las personas, en el trato amable, cordial, dispuesto a asistir a aquel que esta desvalido, vulnerable.

La inmigración debería llevarnos a mejorar en nuestro interior, a vigilar nuestra actitud hacia aquel que es diferente, en reconocer nuestros prejuicios y desde ahí proyectarnos hacia afuera.

Como reflexión final, si bien es cierto existe conciencia de que el fenómeno de la migración es un fenómeno urgente de tratar, existen cambios sociales y culturales que parten de actitudes individuales y que no requieren grandes cambios a nivel de legislación o de proyectos de ley, sino que nos exigen simplemente recurrir a nuestros valores masónicos para provocar el cambio.

 

WALDO LÓPEZ BELMAR

SECRETARIO GENERAL

UNIÓN MASÓNICA DE CHILE – UMAC.