Este próximo miércoles 25 de julio, a partir de las 19.00 horas, en la Gran Logia Mixta de Chile, se realizará la presentación del libro “Edgardo Enríquez Frödden, testimonio de un destierro” de Jorge Gilbert Ceballos, ex cónsul de Chile en Washington D.C. periodista y Doctor en Sociología, quién trabajo junto al ex Rector de la Universidad de Concepción Q.·.H.·. Edgardo Enríquez Frödden sus memorias, labor desarrollada durante su exilio en ciudad de México D.F.

Su figura pertenece a la historia de los ciudadanos más insignes y trasciende nuestras fronteras. Nació en Concepción el 9 de febrero del año 1912, Estudió en la Escuela de Medicina de la Universidad de Concepción y en la Universidad de Chile, entre los años 1930 y 1936. Se tituló Médico Cirujano en 1937. Recibió los Premios: “A. De Ambrosi” (Universidad de Concepción) y “Carlos Monckeberg” (Universidad de Chile).  Trabajó como médico en la Academia Naval. Fue profesor de Anatomía en diversas Escuelas e Institutos Universitarios, desempeñó cargos directivos en la Universidad penquista, desde 1936 a 1969. Fue Presidente del Consejo Regional del Colegio Médico de Concepción, durante 1946 y 1967 y Director del Hospital Naval de Talcahuano, entre 1953 a 1969.

La Comunidad Universitaria lo eligió, por votación universal y amplia mayoría, Rector de la Universidad de Concepción, en 1969, cargo que desempeñó, sin abandonar su cátedra de anatomía, hasta que fue llamado por el Q.·.H.·. Presidente Salvador Allende a ejercer como Ministro de Educación en julio de 1973, en cuyo puesto fue detenido tras el golpe de estado y enviado a la Isla Dawson.  El 5 de mayo de 1975 partió al destierro. En calidad de profesor visitante fue invitado por la Universidad de Oxford y en 1978 se trasladó a México, donde obtuvo por concurso, una Cátedra en la Facultad de Medicina en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Fue elegido por sus alumnos, en los últimos seis años, como el Mejor Profesor de la Facultad de Medicina.

El también ex rector de la Universidad de Concepción, Augusto Parra, señaló: “Sintió por la juventud el amor sincero que hace posible la aparición de un verdadero maestro, aquel que no solo transmite conocimientos y experiencias, sino que, además, dispone las mentes y los corazones para vivir y trabajar con pasión y alegría, consagrados al servicio de los demás antes que a la consecución de frutos para sí”.

Hasta el día de su muerte, representó al Presidente Eduardo Frei en el Consejo Superior de la Universidad Tecnológica Metropolitana, la que reconociendo sus aportes lo consagró, en 1995, Doctor Honoris Causa grado que también le concedería la Universidad de Concepción el mismo año.

Como dan cuenta sus intervenciones públicas a su regreso al país, siempre estuvo atento a los avances de la realidad contemporánea y a los nuevos requerimientos que los cambios tecnológicos exigían a la actividad académica. Coherente y orgulloso de las realizaciones que había impulsado, que dieron prestigio y ayudaron a consolidar e institucionalizar en la universidad chilena, el ejercicio de la investigación y de la ciencia.

Su iniciación en la Masonería se produjo en el año 1941; en la Respetable Logia Caupolicán N°37 de Talcahuano. A fines del año 1944, ascendió al sublime grado de Maestro.  En la década del sesenta fue delegado para las provincias de Concepción y Arauco de dos Grandes Maestros.

Tras el exilio reinició su actividad masónica en Logias mexicanas, alcanzando los más altos grados capitulares. Paralelamente retomó contacto con masones chilenos exiliados en Europa, liderando la idea de reagruparlos en Logias, a partir de 1982, bajo el alero del Gran Oriente de Francia, con la creación de Talleres en París, Estocolmo y Copenhague. Concluyó su dilatada vida masónica participando en la creación del Gran Oriente Latinoamericano, GOLA, convirtiéndose en su primer Gran Maestro.

Su actuar estuvo marcado por la rectitud con que supo sortear las pruebas que la vida le deparó. Como él mismo dijo, supo emerger de la sima, “subió, cayó, volvió a subir”.

Falleció el 1 de noviembre de 1996 en Santiago, y sus funerales se realizaron en el Gran Templo de la Gran Logia Mixta de Chile.

Su figura proyecta un ejemplo que es capaz, aun después de su muerte, de iluminar el camino de otros en la búsqueda de la verdad, impulsando las ideas con las armas de la razón, la tolerancia y el servicio a los demás.

Por: M.A.A.