Se diserta mucho, seguramente que demasiado, sobre la posibilidad de que los miembros de una religión, cualquiera de ellas, pertenezcan a la masonería. Se trata de un debate en ocasiones agotador por lo vacuo que resulta en realidad y por lo que se aleja de la realidad de una masonería moderna abierta a cualquier persona con independencia de su posición respecto de la creencia en algún tipo de divinidad trascendente.

Quizás sería bueno repasar el pensamiento de uno de los grandes pensadores de la masonería moderna, Georges Martín, ateo confeso y anticlerical militante, que en ningún caso mantuvo una posición excluyente hacia personas creyentes.

Bien es cierto que Georges Martin se preocupó de dejar meridianamente claro que la francmasonería no se trataba en ningún caso de una nueva religión por más que así lo afirmasen algunas personas bien intencionadas o ingenuas al afirmar:

“La francmasonería no es una nueva religión que busca reemplazar a las que ya existen, demasiadas, para yuxtaponerse o superponerse a ellas”.

El más allá no es el objetivo que se recomienda para sus trabajos escritos ni para sus discusiones orales, porque pensar que antes de hablar de lo que le sucederá al ser humano en una vida futura de la que no tenemos datos ciertos ni científicos, es mejor preocuparse preferentemente por la búsqueda de los medios que aseguren al hombre y a la mujer, en la tierra, la mayor suma de bienestar material, al mismo tiempo que la felicidad moral“.1

Así entendía él la razón de la constitución de la francmasonería, de la que afirmaba que se trataba de la única organización filosófica y solidaria existente en el mundo fuera de las sociedades dogmáticas y religiosas.

La Franc-Masonería fue la gran escuela generadora de todos los elevados pensamientos y aspiraciones sociales de la Ilustración y del mundo del trabajo en el siglo XIX. Su amplitud de miras permite que todas las personas, creyentes o no creyentes, pueden pertenecer a ella.

Georges Martin afirmaba, respecto al trabajo de los miembros de la francmasonería que: ”Estamos consagrados al estudio de la moral universal, en calidad de pensadores y políticos. En tanto que francmasones nunca nos involucramos en la política militante, nunca presentamos, por ejemplo, a un candidato en ninguna elección, y limitamos nuestro papel a la elaboración de trabajos de reflexión que puedan llegar a concretarse en la mejora de las condiciones de vida de las personas“.2

  1. Boletín Internacional de Le Droit Humain, junio-julio de 1906.
  2. Boletín Internacional de Le Drot Humain, marzo de 1899.

Fuente: Masonería Mixta España.