Creer que el hombre tiene derecho a usar la violencia contra la mujer es una de las ideas que reproducen el machismo en América Latina. También entre los jóvenes. Un estudio de Oxfam da cuenta de este problema.

“Somos una región muy marcada por el machismo, pero tenemos la enorme posibilidad de cambiar esta realidad, que le quita la vida diariamente a cinco mujeres en América Latina”, dice Damaris Ruiz, experta de Oxfam en derechos de las mujeres. En entrevista con DW, analiza las creencias que los jóvenes consideran “normales” y que explican la violencia contra la mujer en sus más variadas formas, como lo demuestra el informe sobre violencia machista realizado por la ONG en ocho países de América Latina y El Caribe.

Ideas transmitdas por generaciones, como que el hombre tiene el derecho de disciplinar a la mujer usando cualquier tipo de violencia, o que las propias mujeres, casi en un 50%, crean que esto es normal, son algunos de los preocupantes datos que arroja el estudio “Rompiendo moldes: transformar imaginarios y normas sociales para eliminar la violencia contra las mujeres”, presentado en Bogotá.

Realizado por medio de encuestas y estudios focales entre jóvenes de 15 a 25 años de Bolivia, Colombia, Cuba, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y República Dominicana, contó con el apoyo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y es parte de la campaña internacional de Oxfam “¡Basta!, acabemos con la violencia contra mujeres y niñas”.

Damaris Ruiz, Experta de la Organización Internacional, Oxfam.

Deutsche Welle: ¿Qué moldes identifica este estudio?

Damaris Ruiz: Identificamos ocho imaginarios y normas sociales que tienen relación directa con el control del cuerpo y la vida de las mujeres y que, a su vez, están alimentados por 24 creencias y comportamientos. Desde muy temprana edad nos enseñan lo que es ser hombre y lo que es ser mujer. Los hombres crecen con privilegios, y a las mujeres se nos niegan derechos y oportunidades. El desafío es romper esos moldes que, de manera equivocada, nos enseñan lo que deberíamos ser y cómo deberíamos pensar.

¿Esperaban encontrar estas creencias también en la población joven?

Sinceramente, esperábamos menos. Sospechamos lo que está instalado en la sociedad y vivimos las consecuencias de esos comportamientos y creencias, pero los porcentajes tan altos nos sorprendieron. De las 24 creencias y comportamientos identificados, la mitad tiene una alta prevalencia entre los jóvenes de 15 a 19 años, mayoritariamente en los hombres. Pero en el grupo de 20 a 25 años sorprende que tengan una alta prevalencia tanto en hombres como en mujeres. Esto nos reafirma por qué América Latina y el Caribe es una de las regiones más peligrosas para ser mujer y donde hay más feminicidios.

¿Qué creencias definen el trato hacia la mujer en América Latina?

Por un lado está el tema de la normalización de la violencia contra la mujer. Al preguntar por qué ellas no abandonan una relación violenta, un alto porcentaje (47% de quienes tienen 20 a 25 años), dice que es por que ellas creen que es normal. Otro dato preocupante es que el 63% de ese grupo etario cree que las mujeres aguantan violencia porque el hombre amenaza con matarlas. Esto habla de la alta tasa de feminicidios de la región. Sólo en 2016 fueron asesinadas 1831 mujeres.

¿Cómo entienden los jóvenes el amor romántico?

Está muy instalada la idea que se relaciona con el control. Dicen que celar es una expresión de amor, especialmente los de 15 a 19 años: el 63% de los hombres y el 43% de las chicas. Nos llamó mucho la atención todo lo que tiene que ver con el control de los celulares y las redes sociales: decirle qué tipo de amistades aceptar, por qué le diste like a esto, mándame tu ubicación… Las redes sociales se han vuelto otra forma de control sobre las mujeres.

También hay tendencias preocupantes en relación con la virilidad masculina…

Está muy presente la idea de que los hombres tienen más deseo sexual que las mujeres, que si una mujer está ebria se presta a que un hombre tenga relaciones sexuales con ella aunque ella no esté consciente, que los hombres se enojan si las mujeres no tiene relaciones cuando ellos quieren, que si un hombre anda ebrio se justifica que golpee a una mujer, y todo lo que tiene que ver con los  piropos, el control de los cuerpos y la sexualidad de las mujeres.

¿Son distintas las visiones de hombres y mujeres en ese tema?

Entre la población de 15 a 19 es mayor el porcentaje que dice que si una mujer está ebria se presta a que un hombre tenga relaciones sexuales: lo cree el 40% de los chicos y el 31% de las mujeres. Es más alto en ellos, pero no es tan bajo en ellas. En el grupo de 20 a 25, un 80% de los hombres y 82% de las mujeres opinan que ellos pueden tener relaciones sexuales con quien quieran, pero es muy feo si las mujeres hacen eso. Donde sí vimos una diferencia, pero tampoco es tan alentadora, es en aquello de que las mujeres decimos no, pero en realidad queremos decir sí: en el grupo de 15 a 19, lo creen el 65% de los hombres y el 45% de las chicas.

¿Qué pasa con la creencia de que las mujeres serían culpables del maltrato pues provocan con su forma de vestir a actuar?

Es una creencia más instalada entre los de 15 a 19. El 72% de los hombres y el 62% de las mujeres dicen que una mujer decente no debe vestirse provocativamente y andar sola por las calles y culpabilizan a la mujer de lo que le sucede.

¿Cómo se explica que en algunos casos los más jóvenes, de 15 a 19 años, tienen ideas más machistas?

A estas edades está muy presente lo que se aprende en el círculo más cercano. A medida que la edad aumenta, algunas creencias van cambiando pero hay otras en que los datos son peores. Todo lo que tiene que ver con deseo sexual y normalización de la violencia es más alto entre los de 20 a 25. El machismo está muy presente en todas las poblaciones.

¿Hay diferencias notorias entre los países latinoamericanos? ¿Algunos menos machistas?

Desafortunadamente, no. El comportamiento es muy parecido y todas las creencias son muy altas en todos los países. Hay señales positivas, como que Cuba tiene el mayor porcentaje de jóvenes que reaccionaría ante un caso de violencia y no se quedarían sólo como espectador. Pero en República Dominicana y Cuba están muy instalada la idea de que un hombre macho hace uso de la virilidad para reafirmarse. República Dominicana tiene de los porcentajes más altos de naturalizar la amenaza de muerte y en Colombia el 95 % dice que es normal hacer piropos y silbidos a una mujer en la calle.

¿Cómo romper estos esquemas?

Urgen procesos de prevención que consideren las construcciones sociales que han llevado a  distintas creencias. Las mujeres nos las hemos creído en base a la subordinación y los hombres, en base a la superioridad y los privilegios. Esta es una invitación para que ambos seamos autocríticos y asumamos el compromiso de deconstruir estos comportamientos y creencias desde nuestras prácticas y decisiones cotidianas. Escuelas, universidades, centros de estudio, familias, amistades, medios de comunicación y por supuesto los estados tienen una enorme responsabilidad. En los jóvenes hay un gran potencial de cambio, como demuestran las experiencias. Los colectivos de jóvenes organizados son un excelente punto de partido para cambiar estas creencias y comportamientos.

¿Con esta radiografía sobre América Latina, cuál es su diagnóstico?

Es una región de avanzada en cuanto a marcos jurídicos. Hay 16 países con leyes sobre la violencia hacia las mujeres y 15 de ellos han tipificado los feminicidios, o femicidios. Pero la ley casi nunca se cumple y faltan esfuerzos en prevención. Por otro lado, tenemos movimientos sociales muy activos, como el Ni una Menos, que ha puesto a millones de mujeres y hombres en las calles, el ciberfeminismo y las campañas digitales. En una región mayoritariamente joven, tenemos la gran oportunidad de poner toda la energía y la rebeldía que caracterizan a los jóvenes con el propósito de que todas las mujeres vivan libres de violencia. Llegó el momento de actuar.

Autora: Victoria Dannemann (CP)

Fuente: Deutsche Welle es la emisora internacional de Alemania y produce periodismo independiente en 30 idiomas.