Queridos Hermanos y hermanas

Cuando las horas del reloj están definiendo el término del año 2018, me dirijo a ustedes para desearles un promisorio año 2019.

Estamos próximos a iniciar el mes de Jano,  el dios romano de las dos caras: el inicio y el final. Por eso, al mirar hacia atrás hacemos un balance de las actividades realizadas en el año, para ver si la jornada fue fructífera.

En mi caso, esta mirada hacia atrás inevitablemente me lleva a aquel día sábado 15 de diciembre del año 2012, cuando fui juramentado e investido como Gran Maestro, cargado con un programa de trabajo y mis mejores ganas de trabajar por el desarrollo de la Gran Logia Mixta de Chile.

Este programa está expresado en las obras realizadas en estos 6 años, tanto al interior de la Orden como hacia el exterior, y solamente ustedes  podrán aquilatarlas en su debida proporción. Tuvimos logros y también fracasos. Pero puedo asegurarles que los errores cometidos fueron sin intención y siempre encaminados a obtener lo mejor para nuestra Orden.

Cuando el reloj marque las 12, dejaremos atrás está cara de Jano y veremos hacia adelante con la otra cara, la del inicio.  Tenemos un nuevo comienzo en la Gran Logia Mixta de Chile y todas las caras deben dirigirse hacia la querida hermana Margarita, nuestra Gran Maestra, para quien deseo un gran éxito en su gestión y a todos ustedes, queridos hermanos, les solicito su adhesión, tanto a ella como a toda su Gran Oficialidad.

Levantemos una copa esta noche y brindemos por el éxito y prosperidad de la Gran Logia Mixta de Chile y abrochemos estos deseos en un gran abrazo fraternal por todos nuestros hermanos desde Lima hasta Temuco.

Waldo López Belmar

Gran Maestro

Gran Logia Mixta de Chile