«Nuestros cuerpos, nuestras ciudades y nuestras industrias, nuestra agricultura y nuestros ecosistemas dependen de ella. El agua es un derecho humano; a nadie se le debe negar el acceso a ella». —António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas.

El 22 de marzo, toda la humanidad, celebra el día internacional del agua.

El agua, tal como lo ha declarado el Secretario General de Naciones Unidas, António Guterres, es un derecho humano inalienable, el cual nadie le puede negar el acceso libre a éste por los motivos que sean. El agua, es el recurso vital que posibilita la salud, la alimentación y el sembrado de pequeños agricultores que nutren la tierra y generan ecosistemas más equilibrados, en contraste, con las grandes extensiones de monocultivos o los complejos mineros que solo empobrecen el suelo y generan más inequidades en los territorios.

El agua, no debe ser un bien transable en los mercados o la bolsa, es un recurso finito y de profundo cuidado, el que debe ser administrado con justicia y sabiduría bajo el solo objetivo de producir el bien común, para el buen vivir de la humanidad.

Un uso adecuado solo genera bienestar basado en el derecho de la igualdad de su provecho, el que generará la fraternidad de las sociedades de compartir y beneficiarse de tan fundamental elemento.

La humanidad necesita agua

Una gota de agua es flexible. Una gota de agua es poderosa. Una gota de agua es más necesaria que nunca.

El agua es un elemento esencial del desarrollo sostenible. Los recursos hídricos, y la gama de servicios que prestan, juegan un papel clave en la reducción de la pobreza, el crecimiento económico y la sostenibilidad ambiental. El agua propicia el bienestar de la población y el crecimiento inclusivo, y tiene un impacto positivo en la vida de miles de millones de personas, al incidir en cuestiones que afectan a la seguridad alimentaria y energética, a la salud humana y al medio ambiente.

No dejar a nadie atrás.

El tema de este año es «No dejar a nadie atrás». Se trata de una adaptación de la promesa central de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible: todo el mundo debe beneficiarse del progreso del desarrollo sostenible.

Una de las metas del Objetivo 6 de Desarrollo Sostenible (ODS 6) consiste en garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos de aquí a 2030. Por definición, eso significa no dejar a nadie atrás.

Hoy en día millones de personas viven todavía sin agua potable –en el hogar, la escuela, el lugar de trabajo, la granja, la fábrica– y luchan por sobrevivir y prosperar. A menudo, se olvidan los grupos marginados: mujeres, niños, refugiados, pueblos indígenas, personas con discapacidad y muchos otros. O bien, se los discrimina cuando intentan conseguir y gestionar el agua potable que necesitan.

Cuando hablamos de “agua potable” nos referimos al “servicio de abastecimiento de agua potable gestionado de manera segura”, es decir, agua a la que se puede acceder en las viviendas, cuando se necesita y que no está contaminada.

El derecho al agua

En 2010, las Naciones Unidas reconocieron que “el derecho al agua potable y el saneamiento es un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos.” Por derecho humano al agua se entiende el derecho de toda persona, sin discriminación, a disponer de agua suficiente, segura, aceptable, accesible y asequible para uso personal y doméstico, y comprende el agua para el consumo, el saneamiento, la colada, la preparación de alimentos y la higiene personal y doméstica.

Los “motivos de discriminación” para que algunas personas resultan especialmente desfavorecidas en lo que respecta al acceso al agua son:

-el sexo y el género;
-la raza, la etnia, la religión, la condición de nacimiento, la casta, el idioma y la nacionalidad;
-la discapacidad, la edad y el estado de salud;
-la tenencia de bienes, el lugar de residencia, y la situación económica y social.

Otros factores como la degradación del medio ambiente, el cambio climático, el crecimiento demográfico, los conflictos, los flujos de migración y los desplazamientos forzosos.

Para no dejar a nadie atrás, debemos concentrar nuestros esfuerzos en incluir a las personas que han sido marginadas o ignoradas. Los servicios de abastecimiento de agua deben satisfacer las necesidades de los grupos marginados y sus voces deben ser tenidas en cuenta en los procesos de adopción de decisiones. En los marcos normativos y jurídicos debe reconocerse el derecho de todos al agua, y debe proporcionarse financiación suficiente, de forma equitativa y efectiva, para los que más la necesitan.

El Día Mundial del Agua está coordinado por ONU Agua Disponible en inglés, un mecanismo de colaboración de las Naciones Unidas para temas relacionados con el agua potable en el que participan gobiernos y otras entidades.

Fuente: ONU