Durante el mes de marzo fuimos testigos de dos movilizaciones sociales que se dieron a nivel mundial con menos de una semana de diferencia. La marcha de las mujeres del viernes 5 de marzo, y que en Chile tuvo una masividad insospechada, y la marcha por frenar el cambio climático del viernes 15 de marzo. Ambas han sido lideradas por generaciones jóvenes que nada quieren saber de los adultos que las precedieron a los cuales acusan de pasividad e indiferencia.

Las manifestaciones feministas que se inician con fuerza el 2018 y culminan con la marcha del viernes 5 del 2019, corresponden a la cuarta ola del feminismo, se caracteriza por focalizar sus reivindicaciones en la educación no sexista y en espacios libres de violencia de género, este movimiento de mujeres es heterogéneo y diverso, exigen un proceso de cambio social para erradicar y transformar la cultura machista y el sistema patriarcal, visibilizar la situación de desigualdad en que se encuentran las mujeres, incluyendo los abusos sexuales, acosos laborales y callejeros. Esta fuerza que emerge en lo público se fue gestando en el contexto internacional, con las movilizaciones de “Ni una Menos” entre otras y en el plano nacional con las masivas denuncias por abuso sexual y acoso contra alumnas y profesoras en diferentes universidades del país, que, al no ser acogidas por la normativas institucionales, llevo a la paralización y tomas de 32 universidades. Sus lideresas son mujeres jóvenes, estudiantes y profesionales en su mayoría, de diferentes condiciones sociales y que no están dispuesta a permanecer en silencio frente al abuso y la discriminación.

A partir del 2019 debemos enfrentarnos al hecho de que en la realidad de nuestro país, y posiblemente en muchos otros por el carácter global de nuestras normativas, ningún adolescente ha nacido en el pasado siglo. Nuevas generaciones juveniles se manifiestan y nuevas subjetividades y demandas se ponen en la agenda pública: la diversidad sexual, el medio ambiente y la ecología, la lucha feminista, las migraciones juveniles y raciales, el arte callejero, la preocupación por una alimentación saludable, la multiculturalidad y el respeto a los pueblos originarios ¿Quiénes son estas personas jóvenes? ¿Qué traen como enseñanza a la humanidad estos nuevos habitantes del siglo XXI? No lo sabemos, pero si podemos constatar que poseen una fuerza y audacia que las generaciones mayores al parecer hemos perdido.

Paralelamente, tenemos la protesta estudiantil internacional, que bajo el lema “No hay un plan B”, movilizo a miles de jóvenes, hombres y mujeres, que siguiendo el llamado de Greta Thumberg; joven sueca, que con solo 16 años propuso parar, como reclamo por la falta de conciencia de su país y de las naciones en general frente al calentamiento global, generaciones jóvenes levantaron su voz en todo el planeta pidiendo medidas sustantivas y no efectistas para poner freno a esta situación. Movimiento que habiéndose declarado apartidista, exige a los Gobiernos del mundo que cumplan con lo que se comprometieron mediante el Acuerdo de París, que comenzará a concretarse el 2020 y que sin embargo, en este pacto, los recortes de emisión de gases de efecto invernadero no son suficiente. Son personas jóvenes las que se están movilizando, son ellas una nueva conciencia y que empujarán a sus padres y tutores a actuar frente a una realidad que pone en cuestión la existencia futura de la humanidad.

Cada generación, desde una mirada psicosocial, tiene una misión de vida y su deber es aporta algo transcendente al desarrollo de la conciencia de la humanidad. ¿Cómo podemos entender esto? ¿Cuáles son las señales? Cada uno de los seres humanos trae consigo al nacer una herencia psicológica tan importante como su componente biológico o físico, lo que conocemos como temperamento, luego nuestro entorno cultural y familiar nos sumerge en valores, hábitos y conductas que modulan nuestro carácter. El temperamento y el carácter forman nuestra personalidad.

Temperamento: Nos referiremos a la dimensión instintiva y biológica de nuestra personalidad, todo aquello que heredamos de nuestros padres y que se trasmite de generación en generación dentro de un clan familiar. Se manifiesta antes que otros factores y está determinado por la herencia genética, que influye en el funcionamiento del sistema nervioso y del sistema endocrino.

Carácter: es el componente adquirido por aprendizaje en la interacción con otro ser humano, nuestros padres, como consecuencia de las experiencias existenciales y que influyen en la manera de modular nuestras propias tendencias biológicas en la relación con el entorno: los hábitos, las costumbres, las normas y tradiciones. En tal sentido tiene un origen cultural.

Este nuevo siglo nos sumerge en la incertidumbre, el capitalismo industrial, el neoliberalismo, sus líderes y sus élites a nivel mundial son mirados de manera crítica por la gente joven ya que consideran que todo se ha hecho mal y han perdido la confianza en el mundo adulto. Al parecer hay suficientes elementos de la realidad que pueden respaldar esta opinión y desde la psicología social, la sociología y en algunas ramas de la antropología se intenta comprender a estos nuevos seres humanos.

Para contextualizar el relato, hablaremos de la generación conocida como Baby Boomers que son los nacidos entre 1945 y 1964, finalizada la segunda guerra mundial y se criaron en una gran inestabilidad económica después del conflicto bélico. Tuvieron dificultades para administrar su dinero y su tiempo debido que sus padres vivieron más tiempo por los adelantos en medicina, buscaron mejores oportunidades educativas para sus hijos, postergaron el nacimiento de ellos, ya mayores deben cuidar a sus padres ancianos y a niños pequeños al mismo tiempo. Se caracterizaron por ser experimentadores, individualistas, espíritus libres y comprometidos con causas sociales. Se opusieron a la guerra de Vietnam, vivieron la libertad sexual por el uso de la píldora, participaron en los movimientos por los derechos civiles, movimientos ecológicos, movimientos feministas, protestas y experimentación con sustancias psicotrópicas.

Les sucede la Generación X, los nacidos entre 1969 y 1980, que les tocó vivir la crisis de los años 73, la guerra fría a nivel internacional y se caracterizaron por tener una gran ambición, focalizándose en el éxito personal. Su interés se centró en competir con otros, ganar mucho dinero y tener un muy buen pasar económico.

Los Millennials o Generación Y, también llamados Peter Pan, aludiendo a la idea de no querer crecer y permanecer siendo adolescentes, son las personas nacidas entre los años 1980 y 2000. A esta generación se les llama eco boomers por el aumento de la tasa de natalidad en la década del 80 y 90, y son los hijos, en muchos casos, de los Baby Boomers, están marcados por el uso de las tecnologías digitales, las comunicaciones y los medios de información. Se caracterizan por una frustración permanente, por el hecho dramático de que nacieron conectados a las redes sociales, sin ningún filtro ni mediación de los adultos, accediendo a la cultura global y la información de esa manera, sin procesar dato alguno e ingiriendo ideas falsas y verdaderas, en forma indiscriminada. Las redes les permitieron ver lo que estaba ocurriendo, recibir una gran cantidad de información sin que estos jóvenes hubieran llegado a una maduración física, emocional y cognitiva para poder discernir entre la realidad y la fantasía. Al tener libre acceso al internet, pueden observar que su futuro está muy complejo y desconfían de los adultos, culpándolos de tal desastre.

Son asiduos a la tecnología y adictos a las redes sociales, quieren cambiar el mundo, son creativos, consumistas, buscan trabajos autónomos y pueden realizar múltiples tareas, les gusta ser individuales y únicos, baja autoestima y frágil construcción de yo, porque su proceso de individuación, la proyección e invocación directa en otro ser humano, dejo de funcionar con la aparición de los medios de comunicación de masas, perdiéndose el sentido de comunidad al no ser los propios adultos los que transmiten la cultura a las nuevas generaciones. Al ser nativos digitales, gestionan ellos mismo el acceso al conocimiento, ya que crecieron solos, viendo como sus padres trabajan sin descanso y sin tener tiempo para ellos.

Es importante señalar aquí, que, el proceso de individuación desde un enfoque Junguiano, se entiende como un proceso de diferenciación, constitución y particularización de la propia esencia, de tal modo que el sujeto pueda descubrir quién es y permite el desarrollo de su personalidad.
¿Cómo han sido las posibilidades y los estilo de crianza de esta generación y en plano nacional? Las últimas estadísticas del INE señalan que los datos entregados por el Censo 2017 demuestran que la mayor parte de los hogares monoparentales tienen como jefa de hogar a una mujer (84,9%). Esta proporción disminuye a 22,4%(mujeres jefas) cuando se observan hogares biparentales. Si revisamos estadísticas de años anteriores obtenemos la misma información, la jefatura de hogar a cargo de una mujer llega al 39,5% a nivel nacional y se concentra en los hogares de menores ingresos. Hogares afectados por carencias en escolaridad en un 31%; habitabilidad en un 20,5%; trato igualitario en un 17%; y seguridad en un 11,8%. El malestar de muchachas y muchachos y sus conductas disfuncionales corresponden a fenómenos multifactoriales, siendo el tema de la pobreza el más relevante, en tal sentido el proyecto de control de identidad a menores, hombres y mujeres, solo genera rabia en ellos, sensación de injusticia, de discriminación, y de abuso de poder del mundo adulto del cual se desconfía.
Estos nuevos seres humanos, oposicionistas, faltos de límites, tienen la necesidad de hacerse notar, pues, han crecido con la sensación de no haber sido vistos suficientemente por su progenitora, madres agobiadas por jornadas intensas y fuera del hogar, con pocos recursos emocionales y sociales, se han encontrado en la obligación de dejar a sus hijas/os a la deriva, es decir en manos de las redes sociales.

Pero este fenómeno no es privativo de la pobreza, se reproduce, por razones diferentes, en todos los sectores sociales y en hogares biparentales de clase media y alta en que ambos padres son profesionales: la ambición, el estatus, la necesidad de competir, el consumo de bienes materiales en forma compulsiva, lleva a que los progenitores estén ausentes de la crianza, generando el mismo resultado anterior, muchachas y muchachos de familias acomodadas, en manos de las redes sociales. Se ha roto el sentido de clan, de comunidad y de pertenencia.

Según datos entregados por el Ministerio de Salud, en 2015 se registraron 309 suicidios de niños, adolescentes y jóvenes, es decir, casi uno diario, de los cuales 21 eran niños o niñas entre 10 y 14 años; 107 tenían entre 15 y 19; y 181 pertenecía a un rango entre 20 y 14 años. Después de los accidentes, el suicidio es la segunda causa de muerte más recurrente en los niños o niñas y adolescentes. Se estima que de una persona que decide suicidarse, sea niño o niña, adolescente o adulto, hay 20 que lo están intentando y 50 que lo están pensando. Los principales motivos entre las personas jóvenes son los problemas familiares, haber sufrido bulling en sus colegios y ciberacoso en las redes sociales. Durante los últimos diez años, se registraron 1.030 suicidios en personas entre 8 y 18 años. (MINSAL).

Ya a fines del siglo XIX, Durkheim, padre de la sociología, afirmaba que el suicidio en los jóvenes constituye por sí mismo un hecho nuevo, singular y excepcional, es de naturaleza social y cada sociedad tiene una aptitud definida para enfrentar el suicidio. Es la sociedad la que nos enferma, señala Humberto Maturana y, desde la Salud Mental es un fenómeno en que confluye una multiplicidad de factores, considerando que el ser humano es un ser complejo: biológico, psicológico, social, afectivo, racional, con dimensiones históricas, económicas y religiosas. En tal sentido, debemos reconocer que cada joven, hombre o mujer, está recorriendo un Camino Heroico y peligros, aferrado a la pantalla de las redes sociales. No hablaremos aquí del consumo de drogas y de alcohol en los jóvenes, estadísticos que pone el problema en términos más alarmantes.

Las antiguas tradiciones iniciáticas de oriente y occidente afirman que los seres humanos no inventamos las cosas sino que solamente las recordamos. Robert Bly (2015), enfatiza en la idea de que llegamos al mundo de los rincones más apartados del universo, trayendo las tendencias que hemos heredados de nuestros antepasados mamíferos, con más 15.000 años de vida vegetal, con la rabia de 5.000 años de vida en inestables tribus bárbaras. Es que los humanos no llegamos al mundo como una tabla rasa, según se pensaba en el siglo XIX, sino que traemos ciertas creencias que se heredan de generación en generación, que son universales y compartidas por toda la raza humana, corresponden a situaciones que han existido desde tiempos primordiales y que Jung denomino inconsciente colectivo, forma parte de nuestra consciencia y es eso lo ofrecemos a nuestros padres.

En este punto, con el nacimiento de este nuevo ser, comienza el Camino del Héroe como el Mito Personal de cada uno de los miembros de estas nuevas generaciones. El Héroe en Jung es un arquetipo, que representa una figura de poder que lucha contra la Sombra, que es todo aquello que no aceptamos en nosotros mismos y queremos ocultar, su propósito es alejar elementos ocultos de la psiquis para que no invadan la esfera consciente. ¿Qué se quiere ocultar? ¿Cuál puede ser la Sombra que atormenta y no puede ser vista? Su necesidad de ser confirmado por un adulto, de ser reconocido, de ser valorado, de ser visto y aceptado tal cual él/ella es. El viaje del héroe como una tradición arquetípica, consiste en un conjunto de acciones entretejidas a partir de esa imagen. En razón de una pérdida o una misión, el héroe debe llevar a cabo una tarea. “El héroe que debe renovar el mundo y vencer a la muerte personifica la fuerza que creó al mundo, que incubándose a sí misma en la introversión, enroscándose en torno a su propio huevo como una serpiente, amenaza la vida con venenosa mordedura, para llevarla a la muerte y desde esa noche alumbrarla de nuevo, venciéndose a sí misma” (Jung, 1993)

El Héroe es la muchacha o el muchacho, que se pone en marcha y se va de la casa familiar (sale de la zona de confort) luego que adquiere su título profesional, a lo largo del camino, se encuentra con dificultades (falta de herramientas, discriminación y falta de oportunidades) para enfrentar la tarea, estos son sus adversarios, también encuentra ayudantes, (grupos de pares: en confianza, ayuda mutua y afecto) y aliados (su fuerza interna, su pasión, sus recursos personales). Logra hacerse con la fórmula mágica (vencer la depresión y el aislamiento) y hace frente a su oponente (miedos, inseguridad y baja autoestima) venciéndolo. Una vez que consigue lo que busca, (conocerse a sí mismo,) deshaciéndose de sus adversarios, toma el camino de regreso a casa donde logra significa su rol como ser humano único e irrepetible.

El sentido de la vida:

Nuestros pensamientos y emociones impregnan el sistema nervioso y determinan nuestros estados de salud a través del sistema límbico, hipotálamo, pituitaria y este proceso está ocurriendo todo el tiempo, ya sea con resultados saludables o dañinos.

Podemos elegir el pensamiento que queremos tener, positivo o negativo, o una emoción en lugar de otra, como son la ansiedad, la angustia, la rabia, la frustración, el miedo retenido por largo tiempo los que conducen al deterioro de la salud mental. En cambio, el buen humor, el amar y el reír nos llevan a un estado saludable. Los seres humanos podemos elegir el estado en que queremos estar.

El psiquiatra humanista Viktor Frankl, al escuchas los dolores existenciales y padecimientos de sus pacientes preguntaba ¿Por qué no se suicida usted? Frankl es un sobreviviente del holocausto, donde perdió familia, bienes, salud, posición social, todo, es ahí, en esa situación extrema donde experimentó la capacidad humana de trascender el sufrimiento y descubrió la verdad interior que subyace en cada humano.

Es que, en el interior de en cada ser humano está la sabiduría o la capacidad de saber lo que se necesita para activar y realizar ese potencial. Es la capacidad del organismo de sanarse integralmente tanto física, mental, emocional y espiritual es propiedad intrínseca de nuestra especie. Pero, esto solo es posible si somos capaces de darnos cuenta de aquello, es decir si esto es consciente.

La conciencia tiene diferentes niveles, pero es la Conciencia de darnos cuenta, de percibir algo y la Conciencia Universal o Mística la que nos interesa despertar en la Masonería como Escuela Iniciática.

Para aquello, se requiere asumir cierta responsabilidad, salir de la zona de confort, desconectarnos por un rato de la Matrix, para hacernos cargo de que no estamos presos de condicionamientos externos, que podemos siempre elegir nuestra forma de actuar o de reaccionar frente a una situación límite. Qué tenemos algún grado de control sobre lo que nos pasa y eso es hacerse responsable de nosotros mismos.

Para Frankl el ser humano está condicionado por su carga biológica, psicológica y social. Pero proclama la libertad, como una cualidad exclusivamente humana que permite superar todos los límites biológicos, psicológicos o ambientales. El humano por efecto de esa libertad, puede distanciarse de cualquier situación e incluso de sí mismo; es capaz de escoger su actitud hacia sí mismo, porque es capaz de levantase por encima de todo fenómeno condicionante. El ser humano, por la libertad de su voluntad, es libre lo cual le hace capaz de auto distanciamiento. Esta libertad, según Frankl, está íntimamente ligada a la responsabilidad; de hecho es “libre de”. Y al mismo tiempo “libre para”. Porque el ser humano es responsable de la realización de sus valores. (Frankl; 1979) Del sentido que quiere dar a su vida.

Conócete a ti mismo, nos señala el oráculo:

La Masonería como un Movimiento Humanista, Filosófico y Laico, es un instrumento privilegiado para esta tarea, y es eso lo que le ofrecemos a las generaciones más jóvenes.

Una comunidad fraternal, basadas en la honestidad y el reconocimiento de las limitaciones humanas, como un espacio seguro para descubrir y recuperar la propia sabiduría y heroísmo interior, que los jóvenes habían depositado sobre las redes sociales.

Escuchando a los jóvenes y aprendiendo de ellos encontraremos también respuestas a nuestras propias preguntas: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos ¿ y ¿Para dónde vamos?
¡Libertad, Igualdad y Fraternidad!

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