Nelson Mandela, Madiba, activista de la libertad, la igualdad y la fraternidad, luchador incansable por el fin del apharteid, nació en un pequeño pueblo de Mzevo, Sudáfrica, un 18 de julio de 1918, fecha elegida por la Organización de las Naciones Unidas, para invitar a todas las personas del mundo a celebrar el Día Internacional de Nelson Mandela, contribuyendo con pequeñas cosas en sus propias comunidades, ya que cada Ser tiene la capacidad y la responsabilidad de forjar un mundo mejor, y el Día de Mandela es una buena ocasión para emprender ese cambio, para cambiar y propiciar el cambio.

Nelson Mandela, 67 años al servicio a la humanidad, como abogado defensor de los Derechos Humanos, como preso de conciencia, como premio nobel de la paz y presidente de Sudáfrica libre, en los ámbitos de la solución de conflictos, las relaciones interraciales, la igualdad entre los géneros, los derechos de los niños y de otros grupos vulnerables, así como la lucha contra la pobreza y la promoción de la justicia social. Se reconoce además, su contribución a la lucha por la democracia a nivel internacional y a la promoción de una cultura de paz en todo el mundo.

«Mientras la pobreza, la injusticia y la evidente desigualdad persistan en nuestro mundo, nadie podrá realmente descansar. Nunca olvidaremos como millones de personas en todo el mundo se han unido a nosotros en solidaridad para luchar contra la injusticia de nuestra opresión mientras estuvimos en la cárcel. Esos esfuerzos no fueron en vano, ahora podemos estar aquí y sumarnos a millones de personas en todo el mundo que luchan por la libertad y contra la pobreza.

La pobreza masiva y la repugnante desigualdad son terribles flagelos de nuestros tiempos, tiempos en que el mundo alardea de adelantos impresionantes en ciencia y tecnología, en la industria y la acumulación de riquezas.

Vivimos en un mundo en el que los conocimientos y la información han avanzado a pasos agigantados mientras millones de niños no van a la escuela. Vivimos en un mundo en el que la pandemia del SIDA pone en peligro el entramado mismo de nuestras vidas. Sin embargo, gastamos más dinero en armas que en garantizar el tratamiento y el apoyo para millones de personas infectadas con VIH. Es un mundo de grandes promesas y esperanzas, pero también es un mundo de desesperanza, enfermedad y hambre.

La erradicación de la pobreza no es un gesto de caridad. Es un acto de justicia. Es la protección de un derecho humano fundamental, el derecho a la dignidad y a una vida decente. Mientras persista la pobreza, no habrá verdadera libertad» Nelson Mandela. Madiba. 2 de julio 2005.

Fuente: ONU