El proceso de la Reforma Agraria, es una política que se inicia a partir del siglo XVIII en Europa, principalmente en Dinamarca, Inglaterra y Francia, ya que, desde el punto de vista del desarrollo económico, este proceso se constituyó como una herramienta eficaz para la equidad y mejorar la productividad de los suelos agrícolas, siempre, considerando, el apoyo Estatal para estos fines. Fenómeno que además logró, en los países desarrollados, alcanzar mejores rendimientos de los suelos y el mejoramiento de la calidad de vida de millones de personas, lo que, hasta el día de hoy, es reconocido como un gran adelanto para la economía de estos países. De la servidumbre (siervos) a campesinos o pequeños agricultores.

En el país, este proceso se inicia a mediados de la segunda mitad del siglo XX, bajo la Ley 16.640 promulgada un 28 de julio del año 1967, fecha que marcó el Día Nacional de los Campesinos y Campesinas a partir del año 1972, y que luego fue ratificado en el año 2015.

Para Chile, sin duda, que esta es una fecha importante, ya que posibilita a la mayoría de la población concentrada en los centros urbanos del país, volver la mirada hacia los pueblos del campo del territorio nacional, y, por otra parte, resignificar y revalorar el trabajo, de miles y miles de manos de la tierra, que nos aportan el alimento diario.

Asumir y valorar la importancia de la contribución cultural y productiva, de los hombres y mujeres de la tierra, quienes hoy se encuentran protegiendo y preservando, muchos de ellos, de manera individual y colectiva, el patrimonio genético de la humanidad, la semilla, y su incansable lucha por el agua, vital elemento considerado un Derecho Humano y un bien social, sin duda alguna, es el momento de volver a resignificar y revalorar la importancia estratégica de la agricultura para el aseguramiento de la alimentación, del cuidado de la tierra, del hombre y la mujer del campo para el desarrollo de Chile.