Margarita Carvajal, profesora de Historia y Geografía, llegó a los 50 años a la Gran Logia Mixta invitada por una de sus colegas. “A los dos años quería irme porque no encontraba el hilo conductor, salía del liceo a las 19.00 horas, iba a la Logia, y llegaba a mi casa pasada la una de la madrugada. Pero comencé a ver el entusiasmo de otros maestros, estudié y leí más hasta que me compenetré. Leer es mi actividad favorita”, detalla.

En enero de este año se convirtió en la tercera mujer en la historia de la Gran Logia Mixta en presidir la institución creada en 1929. “El objetivo de su creación fue que en la logia de varones no lograban trabajar hombres y mujeres juntos, entonces alguien dijo, “si no vienen mujeres, yo tampoco voy a venir”, y se desprendieron, sobre todo matrimonios”, explica. La Gran Logia Mixta busca la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y “poner énfasis en los valores, ser consecuentes con lo que decimos y hacemos”, dice.

-¿Qué análisis hace del movimiento feminista y la lucha por la equidad de género?

-Todo se da de acuerdo a las estructuras que uno está viviendo y las conyunturas históricas. Cada cierto tiempo resaltan ciertos temas que parecían dormidos y que hoy están en la palestra, y yo creo que es por los medios de comunicación, porque empezó a verse constantemente siendo noticia principal por ejemplo el femicidio. Lo que pasa es que antes no se tenía acceso a esa información tan rápidamente. En muchos aspectos hemos sido siempre discriminadas, en lo laboral principalmente, en el pago desigual frente a una misma profesión y años de estudio. Las diferencias estaban, pero a regañadientes se aceptaban, fue como la etapa del conformismo, posiblemente estemos saliendo, pero eso se verá con el tiempo, porque mientras estemos en un sistema económico donde la oferta y la demanda manda, las mujeres estaremos expuestas, y también los hombres. La desigualdad es un problema de visión que traspasa el género.

-¿Se declara feminista?

-Me declaro partidaria de todo lo que luche por la libertad del ser humano, si tengo que estar en un momento determinado en una marcha donde las mujeres piden mejores salarios o piden por una jubilación justa, yo voy a ir.

-¿Qué opinión tiene del aborto libre?

-Uno decide en conciencia qué es lo que va a hacer, yo creo que nosotros estamos capacitados en este minuto, sobre todo por los adelantos que existen en la medicina, a decidir si voy a tener o no un hijo, pero yo no le puedo imponer a los demás mi punto de vista. Nosotros los temas valóricos los tocamos, pero tenemos que tener mucho cuidado, si discrepamos lo hacemos al nivel que corresponde. Somos adultos para venir a dar cátedra de moralidad, lo que sí se tiene que plasmar es que hay valores que debemos practicar como la honestidad y veracidad, no cabe mentir.

-Respecto a temas valóricos, ¿cómo ve la crisis que atraviesa la Iglesia Católica por abusos a menores?

-Todo lo que vaya en contra menores, nadie podrá confrontarlo, tendría que estar en otro mundo. El problema está en que la Iglesia era modelo de valores, entonces aparecía como una institución que entregaba una directriz a la sociedad, indistintamente si tú eres creyente u observante, era un modelo. Yo misma quería que mi hijo estudiara en un colegio jesuita, pero no fue aceptado porque yo solo estaba casada por la ley civil.

-¿Usted cree en Dios?

-Yo soy de raigambre cristiana, mi familia es de sacerdotes y monjas, no veo ninguna contradicción entre ser cristiano y masón, porque es un asunto personal. Creo que hay una fuerza importante en este planeta que de alguna manera dio inicio. Esa es mi visión, y puede ser absolutamente ajena a todos mis hermanos.

–A un año de su creación, ¿cómo evalúa a la Región de Ñuble?

-Con mucha preocupación de que los recursos no puedan ser la respuesta a lo que uno cree cuando se va a convertir en región. El centralismo está presente siempre y si no se sabe utilizar esos recursos o no se apuran los proyectos, esos fondos a veces quedan esposados por la burocracia, lo que ocurrió en varias regiones. Me preocupa que se los coma el espectáculo. Ojalá que los recursos se den en beneficio directo a la población y no de pocos, que haya gente honesta que luche por el proyecto.

-¿Cómo convertir la alta ruralidad de la región en algo positivo?

-La educación en áreas rurales es fundamental. Se ha avanzado mucho, por lo que tengo conocimiento, en relación a la implementación en las escuelas. Lo que nos faltan son los alumnos, los padres aún prefieren mandar a sus hijos a trabajar a los campos y no a la escuela en cierta parte de la temporada, entonces hay un tercio de alumnos en la sala y la otra parte está en la cosecha. No se toma conciencia de que la educación es el vehículo más importante para salir de la pobreza.

Fuente: Diario La Discusión de Ñuble