Solsticio de verano, cuando el Sol se detiene.

Entre los días 20 y 23 de diciembre el Sol se detiene, la tierra lo agradece y hombres y mujeres lo festejamos. Las culturas ancestrales lo supieron mucho antes que ellos mismos, y por ello, sabiamente lo transmitieron de generación en generación, repitiendo un canto de respeto a los ciclos y equilibrios de la naturaleza.

En Asia, África, Europa, Oceanía o América, el Sol se detiene para los hombres, anunciando año tras año los cambios de ciclo, de la prosperidad y el bienestar de todos y todas, de abundancia y salud, del poder de la fertilidad y el amor.

Para muchas culturas, estas fechas aún representan la apertura de los portales a lo desconocido del Universo, fecha única que la humanidad tiene la posibilidad de conectarse con sus Dioses y reencontrarse con sus antepasados.

Se encienden los fuegos en la antigua Galia, en Germania, la Britania, en la antigua Iberia, Indra surge adorado en el fuego y de sus cenizas el Hindú predice su porvenir.

Los tambores y quenas resuenan en las altas cumbres de Los Andes, en el ombligo del mundo los colores tiñen el tradicional Capac Raymi, y un poco más al sur austral, se escucha ronco y fuerte el kultrun y el dulce ñolkin dando comienzo al Walüng, época de cosechas, frutos, aves y animales.

Toda nuestra morena y cobriza América festeja con el baile, la poesía y el canto, con la nostalgia del ayer por el equilibrio perdido.

Los francmasones no estamos ajenos a esta fecha, por ello, hoy festejamos al Sol que se detiene, del que nace en Oriente irradiando energía, saberes, calor y luz, la vida. Calor que nos permite cultivar la fraternidad, la solidaridad y la tolerancia, luz que nos posibilita la búsqueda incesante del conocimiento y la libertad, Sol que marca los ciclos de los equilibrios y el respeto de la diversidad.

Por ello le brindamos felicidad y fraternidad a nuestros hermanos y hermanas del mundo entero, prosperidad y buen vivir a toda la humanidad, en días de tanta necesidad de respeto con nuestro medio ambiente, de solidaridad, de equidad y justicia social.

En este marco, que, la Gran Logia Mixta de Chile, celebró este Solsticio de Verano bajo el mallete rector de la Gran Maestra, Margarita Carvajal Salinas, asistida por todos/as los/as Venerables Maestros/as, ante una gran asistencia de hermanos y hermanas de las distintas Logias de Santiago, en el Templo principal de esta Institución.