El evento que dio origen a esta acción de Fraternidad, por parte de la Gran Logia Mixta de Chile, fue el gran incendio en el mes de Diciembre 2019 y que afectó a vecinos de la parte alta de dicho cerro, en el Luchador Puerto de Valparaíso.

Una gran cantidad de ellos perdió todo, casa, enseres, recuerdos de vida, mascotas y una parte de su cotidiano pasar.

Las   familias del sector habitacional son vulnerables tanto económica como socialmente, con empleos precarios, cesantes otros, con  hogares en gran porcentaje monoparentales, donde el jefe de hogar a menudo es mujer, sin embargo y a pesar de ello la mayoría son familias de esfuerzo, construidas a pulso,  aspirando siempre a mejorar sus condiciones de vida y la de sus hogares, muchas  de ellos apostando a un futuro, apoyando y estimulando el desempeño escolar de sus  hijos.

Los vecinos damnificados fueron empadronados tanto por el Municipio como por el MINVU, sin embargo la espera por una respuesta pronta  de ayuda, en el problema de fondo más relevante que es la nueva vivienda , parece ser lejana,  ya que todas las medidas gubernamentales de que se dispone, aun hoy no son 100 % operativas.

Los QQ.HH, de nuestra Orden a través de las Logias de todo Chile, sensibles a esta realidad se manifestaron realizando aportes de acuerdo a sus posibilidades.

Se reunió  entonces un fondo solidario y se  encargó a esta Dirección Regional, la tarea de concretar esta iniciativa.

Iniciamos nuestra gestión, visitando el lugar siniestrado, la magnitud y desolación del lugar, la realidad golpeaba, mucha gente en carpa, algunos aferrados a lo que pudo salvarse, la mayoría deambulando casi sin rumbo, recibiendo  muestras de solidaridad de organizaciones y grupos, quienes apoyaban con  agua envasada, ropa, frazadas, comida,  etc.

Nuestra visita  hizo más patente la necesidad de  proyectar el ¿ cómo intervenir ?

Nos pusimos en contacto con varias de las organizaciones de ayuda, la mayoría nos confirmaba que el principal problema era la vivienda.  Muchos de los vecinos vivían en su propio terreno, por lo que a algunos rápidamente les fue instalada una vivienda de emergencia en espera de una solución de fondo, sin embargo otros no tenían ni casa ni terreno,…. y nace entonces  la inquietud  ¿Qué sucederá con ellos?

A través de una de esas organizaciones, en este caso la Universidad de Playa Ancha, específicamente la Escuela de Educadoras Diferenciales y su centro de Alumnas, conocimos el caso de una de las familias damnificadas, una de sus alumnas de último año lo era.

La familia de esta alumna, lo perdió todo, todos los bienes que por años y con mucho sacrificio habían podido alcanzar, quedaron con lo puesto, sin ropa de recambio, sin muebles, sin nada, sobretodo porque ellos arrendaban ese lugar, ni el terreno ni la casa eran propios.

El Centro de Alumnas, se dio a la tarea de gestionar y recolectar recursos,  pensando en alguna solución habitacional, antes del invierno, el cual es crudo e ingrato en estos parajes incendiados.

La familia está compuesta por la Jefa de Hogar, Clara Morales Antiguay y sus 4 hijos, su hija  mayor Maira de 22 años, su hija  Jessica de 19, Bárbara de 15 años, Rodrigo de 13  y la más pequeña de  4 años.

Clara, joven mujer de 43 años, trabaja, percibe el sueldo mínimo, y ella, es el sustento del hogar. Maira la mayor está en instancia de finalizar su carrera de Educadora Diferencial, la que ha cursado con beca todos los años ,  Jessica, ha debido postergar su entrada a la Universidad en razón de la situación actual, los dos hijos adolescentes   estudian  en el Liceo Bicentenario y  la pequeña irá pronto al jardín infantil.

Analizando la situación  de la familia, la única posibilidad real por el momento es irse a vivir con los padres  de Clara,  quienes poseen un terreno cerca del sector, unas cuadras más abajo del siniestro,  viven en una modesta  casita, sin embargo el terreno es amplio y permite pensar en edificar otra vivienda cerca de la de ellos.

Sin embargo  esta solución se ve lejana. Se necesita al menos cuatro millones de pesos para invertir en el proyecto.

Entretanto  Maira debe presentar su examen de grado y su memoria para finalizar sus estudios, las condiciones no son muy desfavorables y ella se debate entre trabajar para apoyar a su familia y o continuar su proyecto universitario. Sus compañeras de carrera y su escuela, le brindan todo el apoyo para que no abandone, organizan rifas, veladas, colectas, y al mismo tiempo facilitan espacios e instrumentos para que Maira , quien tenía muy avanzada su memoria,  pueda finalizar.

En medio de toda esta incertidumbre, conocimos a Maira, a su familia, a sus compañeras de Escuela, las entrevistamos varias veces y elaboramos  un plan de trabajo con ellas, teniendo como meta, primero la presentación del examen de grado de Maira  y segundo la señora Clara debería cotizar distintos tipos de casas prefabricadas, para ver factibilidad de comenzar a construir en terreno sus padres.

Maira  y una de sus compañeras, llegaron uno de esos días muy contentas con el examen de grado realizado y la tesis aprobada con nota 7.0 . Entretanto la señora  Clara había hecho el sondeo de las posibilidades de casas prefabricadas y tenía una opción que le parecía alcanzable.

Luego de examinar todos los antecedentes, concluimos que  era preferible apoyar a esta familia con un aporte más sólido que otorgar muchos pequeños fondos, que no ayudarían a una solución más viable.                  

Decidimos con el equipo Regional, otorgar una gran parte del fondo fraterno reunido  a señora Clara y su familia, para que junto con los otros aportes recolectados y los pequeños ahorros de la familia, pudiesen acceder a la compra de la casa, que ellos mismos construirían.

Todos los fondos fueron utilizados para materiales de construcción, donde piedra tras piedra, tabla unida a otra, fueron formando una casa plena de Amor, Esperanza y Unión, en la cual vivirá una familia agradecida , que sin conocernos como Orden , dan las gracias por haber llegado hasta ellos.

En paralelo y con la interrupción de las actividades por motivo de irrupción de la Pandemia COVID- 19, nos percatamos que otras necesidades emergían y percibimos entonces la oportunidad de contribuir con otros grupos sociales y de participar de alguna manera en subsanar costos inherentes a la cuarentena de los Mayores.

Nuestra decisión fue la de otorgar un apoyo con la pequeña diferencia del fondo reunido. Este sería otorgado como ayuda fraterna a alguna organización que desarrollara directamente actividades solidarias con Adultos Mayores en algún sector vulnerable de Valparaíso, es así como fue beneficiada la Organización “Grupo Labor Social”, de Población “Joaquín Edward Bello “geográficamente situada en la costa más alta de Valparaíso.

Los vecinos miembros de la organización estaban muy conscientes de cuáles eran las necesidades más recurrentes de muchos adultos mayores que vivían solos y se encontraban por ende desvalidos.

Con este fondo entregado, ellos adquirieron, pijamas, pañales, artículos de aseo, mascarillas y otros enseres, los que fueron entregados de inmediato y de manera personalizada a cada residente Mayor de dicho barrio.

En conclusión podemos afirmar hoy en día que un granito de arena junto a otro, hacen una hermosa playa y con ello un paisaje que siempre permanecerá en nuestras mentes, por ello damos gracias a cada uno de los hermanos de Nuestra Gran Logia Mixta de Chile por su ayuda en este proyecto que el Oriente de Valparaíso emprendió y con ello dar la oportunidad a una familia de tener un techo para este invierno y sin duda para el resto de su vida.

Gracias QQ:.HH:. a cada uno de vosotros,

Delegación Regional Oriente de Valparaíso.