«La ortodoxia es una relajación de la mente acompañada de un endurecimiento del corazón». Edward Abbey.

El pensamiento crítico es la capacidad de pensar lógico y racional, estableciendo relaciones entre las ideas, cuestionar las soluciones de los problemas y enfocarlo desde perspectivas diferentes; consiste en analizar y evaluar la consistencia de los razonamientos, en especial aquellas afirmaciones que la sociedad acepta como verdaderas en el contexto de la vida cotidiana. Dicha evaluación puede realizarse a través de la observación, la experiencia, el razonamiento o el método científico.

El pensamiento crítico exige claridad, precisión, equidad y evidencias, ya que intenta evitar las impresiones particulares.

En este sentido, se encuentra relacionado al escepticismo y a la detección de falacias, entendiéndose como falacias el conjunto de mentiras o engaños que alguien realiza, de manera frecuente o no, con el claro objetivo de conseguir hacer daño a otro individuo en concreto.

Mediante el proceso que implica el pensamiento crítico, se utiliza el conocimiento y la inteligencia para alcanzar una posición razonable y justificada sobre un tema. Entre los pasos a seguir, los especialistas señalan que hay que adoptar la actitud de un pensador crítico; reconocer y evitar los prejuicios cognitivos; identificar y caracterizar argumentos; evaluar las fuentes de información; y, finalmente, evaluar los argumentos.

Además de todo lo expuesto para conseguir que alguien se convierta en experto pensador crítico es importante que posea o haya adquirido una serie de habilidades fundamentales para el desarrollo de dicho pensamiento. Entre ellas se encuentra, por ejemplo, la capacidad para interpretar tanto ideas como situaciones o datos de diversa índole. No obstante, no es la única cualidad vital. Asimismo, también debe poseer una perfecta habilidad tanto para lo que es proceder al análisis de lo que tiene ante sí como para evaluar diversos parámetros, entre los que se encuentran las intenciones del autor o fuente pues sólo de esa manera se sabrá si se le otorga o le resta credibilidad.

Ahora analicemos este tema en tres ámbitos:

PENSAMIENTO CRÍTICO Y EL SISTEMA EDUCATIVO:

Es en el entorno educativo este concepto adquiere una pertinencia muy particular ya que el pensamiento crítico durante la formación educativa permite que los futuros profesionales se doten de competencias y capacidades que le favorezcan el análisis crítico de los problemas que se les presentarán durante quehacer profesional, pudiendo brindar soluciones prácticas y efectivas.

La importancia del pensamiento crítico dentro de la educación es vital, porque va a ayudar al desarrollo de habilidades de análisis y de reflexión entre los individuos ya que provee al individuo de herramientas tanto para internalizar los contenidos, algo que es tan importante para generar conceptos –y no la simple memorización-, como de dotarles de una capacidad para aprender las cualidades esenciales de los objetos y poder generar él mismo sus propios conceptos y, a partir de esto, poder contrastarlos y tener una mirada crítica, así como también, ayudar a construir ese sistema que les permitirá la definición de su propio conocimiento y que, a la larga, se puede aplicar en la resolución de problemas y de situaciones en la vida real.

El desarrollo de pensadores críticos deberías ser el fin primordial de toda institución educativa. Para ello, las instituciones educativas deben apuntar a tres metas:

Enfocarse en desarrollar y estructurar habilidades cognitivas: el análisis, la evaluación, la capacidad de inferir, la explicación y la autoregulación.
Preocuparse por estimular hábitos de diálogo y de escucha, así como fomentar la metacognición (pensar sobre el pensamiento) y las capacidades de interacción social.

Facultar a los estudiantes en aprender a aprender, a pensar por sí mismos, a hacerlo tanto de forma independiente como dentro del trabajo colaborativo.

Si se fomentan y se practican en forma sistemática esos criterios es cuando el individuo se convierte en un pensador crítico, lo que implica que es capaz desarrollar los procesos lógicos del pensamiento como el análisis, la síntesis, y la generalización, entre otros, y de estar en constante cuestionamiento y crítica de la realidad, así como del contexto en la que ésta se desenvuelve.

PENSAMIENTO CRÍTICO COLECTIVO:

Los pensamientos y conocimientos de cada persona son distintos. Es decir, muchos podrán contar información o experiencias nuevas que otros no cuentan, para qué, con el mismo principio, se lleguen a conclusiones totalmente diferentes. Como todos somos humanos, es evidente que siempre habrá diferencias en la percepción y las necesidades emocionales básicas que harán definitivamente imposible que todos piensen de la misma forma.

Preparar ciudadanos para enfrentar los enormes retos del siglo XXI. La tecnología hace el mundo cada vez más pequeño, pero también más complejo y azaroso, y de seguir la trayectoria actual la humanidad misma está en riesgo de extinción. Es cada vez más claro que para lograr una verdadera transformación de la sociedad se requiere no solamente elevar el conocimiento científico, entender la compleja sociedad multicultural en la que vivimos y cómo la podemos mejorar, sino el pensamiento crítico colectivo lo que a su vez nos obliga a reevaluar nuestro sistema ético y de valores en el contexto mundial actual, cambiar nuestra propia manera de pensar y ver el mundo y a sí mismo de una manera diferente, de modo que durante este proceso adquiera herramientas cognitivas que le permitan utilizar en forma prudente y eficiente un recurso limitado pero muy poderoso: su mente.

PENSAMIENTO CRÍTICO Y MASONERÍA:

La Masonería posee cualidades que la destacan como Institución filosófica, filantrópica, educativa, laica, progresista e iniciática. Condición esta última que le confiere una característica excepcional. La Masonería, solo aspira a enseñar a pensar. Porque actuar y luchar es importante, pero carecen de sentido sin que previamente el hombre no ejerza su propia soberanía del “saber pensar”.

El hombre que es capaz de pensar, que ha adquirido la actitud de reflexionar, está emancipado de presiones políticas, filosóficas y/o religiosas y es capaz de formar su propio juicio de las cosas. A eso apunta la Masonería, a aprender a pensar

Algunas corrientes del pensamiento, al igual que las religiones se proyectan indefectiblemente a sus seguidores, en forma de postulados, axiomas o dogmas, al considerarse depositarios de la verdad indiscutible e irrebatible, y consecuentemente, toda otra ideología es considerada como errónea.

A la Masonería no es posible clasificarla dentro de credos. Orienta a sus miembros hacia los más ariscos senderos de las inquietudes y pensamiento humano, plantea la contradicción de lo dogmático y lo agnóstico, examina el ser, trata su evolución e investiga las grandes incógnitas de la metafísica, escudriñando las profundidades de las concepciones morales, sociales y éticas que tanto perturban y apasionan al espíritu humano.

Estas orientaciones, tal como las propicia la masonería, conducen a la búsqueda de la verdad, para ello, tiene que transitar apoyada por la razón, la ciencia y la cultura, senderos diversos de las afirmaciones filosóficas. Es así como el masón, hombre libre, culto y axiológico pueda acceder a la búsqueda de respuestas sobre el misterio del universo, el porqué del origen de la vida y la razón del por qué existe lo que existe, tal como se nos presenta o nos pareciera verlo. Nuestra vida individual debe penetrar en el ámbito de la inquietud filosófica, humanista y cultural, para que no sea su vitalidad un lento consumirse en una estéril y angustiosa desesperanza.

Esta posición lleva al masón a un constante “filosofar” acumulando vivencias e hipótesis que acrecienten su saber, pero sin posesionarse de algo que resuelva definitivamente sus incógnitas. Su única materia prima es el hombre, y conforme pueda ir puliendo afiladas aristas, así será la calidad intrínseca de la obra: el hombre libre.

En conclusión, podemos decir que el pensamiento crítico no es un intento por hacer que las personas piensen de la misma manera, si no es hacer que lo hagan de manera constructiva y consciente. Es un proceso neutro para evaluar opiniones y afirmaciones tanto propias como de otras personas.

El sistema educativo está llamado a guiar al individuo a generar pensamiento crítico con un propósito colectivo. Toda sociedad debe llegar a ser consciente de que las percepciones individualidades de la verdad no priman sobre la colectiva.

La Masonería representa un ejemplo de sistema que guía al individuo a su autocuestionamiento tanto individual como con su rol con el entorno al que pertenece, haciéndolo consiente de su papel como agente de cambio.

Fuente: masoneriaglobal