El Consejo del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), eligió este lunes 20 de julio a Roberto Garretón Merino, como Premio Nacional de Derechos Humanos 2020. El abogado de la Universidad de Chile, de 78 años, ha dedicado toda su vida a la defensa de los derechos humanos, comenzando su trabajo en el Comité de Cooperación para la Paz y, posteriormente, en la Vicaría de la Solidaridad.

Esta tarde el director del INDH, Sergio Micco, a través de un llamado telefónico le comunicó a Roberto Garretón que había sido elegido Premio Nacional de DDHH y le dijo: “Eres una persona que ha luchado por los derechos humanos toda su vida. Con claridad, con inteligencia, con pasión y coraje”.

En el llamado, Micco se refirió a algunas razones por las cuales le otorgaron el Premio Nacional de DD.HH., expresando: “Fue reconocido en primer lugar que tú asumiste la defensa irrestricta de los derechos humanos de personas con las cuales tú en un momento dado te opusiste, que fueron tus adversarios políticos muchas veces, pero que tú no dudaste el 11 de septiembre del 73 en ponerte del lado de ellos, tanto en el Comité Pro Paz, como en la Vicaría de la Solidaridad (…) el Consejo entiende que este premio se le concede a una persona que participó tan activamente en la Vicaría”. Finalmente, agregó: “mantuviste con perseverancia después del año 89, aunque no siempre fue grato seguir escuchando en democracia, la reivindicación de que faltaba verdad y justicia”.

Roberto Garretón, compartió sus palabras de agradecimiento:

He recibido con profunda emoción el comunicado del INDH respecto del premio nacional de derechos humanos que me ha sido concedido. Agradezco enormemente a la institución y a todas las personas que han manifestado en el último tiempo su adhesión a esta postulación. Agradezco a quienes siempre trabajaron conmigo en la defensa de los DDHH en las épocas más difíciles. Este no es un premio a una sola persona, es el premio a un conjunto de personas y de instituciones que estuvieron involucradas en la lucha por los DDHH en la peor época de nuestro país.  Si yo lo recibo hoy día, es porque al consagrar mi vida a la defensa de los derechos humanos encontré en quienes luchaban en la Vicaría de la Solidaridad y en muchas otras instituciones y en la victimas que me solicitaban mi cooperación, encontré el valor, la resiliencia, la capacidad de levantarse y luchar contra la injusticia.

Siempre he pensado que uno lucha contra la injusticia, quizás no para terminar con ella, sino como decía aquel escritor, para que ella no termine con nosotros. Soy parte de una generación, y de varias generaciones a esta edad, que se comprometió a darle a este país una mínima esperanza de justicia, de mejor vida, de defensa de la vida y si hoy día se reconoce en mí ese trabajo, es porque hubo tanta gente que trabajo, que luchó, por estos mismos ideales.

Al instaurar el Premio Nacional de DDHH la sociedad chilena puso al lado de todas las otras actividades que ya tenían un reconocimiento como premios nacionales, puso esta dimensión que a mi juicio es central. Nada de lo que hacemos en nuestras vidas cotidianas y nada de lo que hacemos en las actividades de una sociedad, tienen sentido si no es por luchar por la vida y por la vida buena y por la dignidad de los seres humanos.  Ese ha sido mi compromiso. Me han acompañado sobre todo mi esposa, mis hijos, mis hermanos y toda una cantidad muy grande de personas involucradas en esta gran travesía contra las violaciones de DDHH.

Muchas gracias por este premio.

De justicia, de mejor vida, de defensa de la vida”.

 
En su misión de promover la plena vigencia de los derechos humanos de las personas en Chile, al INDH le corresponde entregar el Premio Nacional de los Derechos humanos –cada dos años- a quien/quienes se hayan destacado en la promoción de una memoria histórica sana y en la protección y defensa de los derechos humanos de quienes habitan en el territorio de Chile.

En sus cuatro versiones anteriores -2011, 2014, 2016 y 2018- fueron galardonados, respectivamente, Viviana Díaz, por su incansable defensa de los derechos fundamentales durante la dictadura; María Soledad Cisternas, por su férrea labor en pro de los derechos de las personas con discapacidad; el sacerdote jesuita, José Aldunate por su importante labor en la protección y denuncia no violenta de las violaciones a los derechos fundamentales durante la dictadura; y Fabiola Letelier, por su amplia trayectoria en la defensa y promoción de los derechos fundamentales, además de su incansable y significativa búsqueda de la verdad y la justicia.

Fuente: INDH