A 53 años de promulgada la Ley 16.640 de Reforma Agraria y la Ley 16.625 de Sindicalización Campesina, el país celebra el día nacional del campesino y campesina de Chile. Celebración que, en el marco de pandemia, necesariamente se asocia a la crisis alimentaria que América Latina hoy padece, y que ya se ha hecho conocida ya como la “pandemia del hambre”, tal como lo han señalado expertos de Naciones Unidas.

Una de las causas a la actual crisis alimentaria y socio ambiental, según Tomás Ibarra y José Bengoa, investigadores del CIIR en su artículo aparecido en CIPER, se funda en gran parte en los sistemas de agricultura intensiva o industrial. Agricultura que ha influido en la extinción de dos tercios de la agrobiodiversidad mundial y, aunque cubre 2/3 de la superficie cultivable en el planeta, no es la principal fuente de alimentos en el mundo, ya que, de acuerdo a los expertos, la humanidad es alimentada principalmente por cerca de 570 millones de pequeños agricultores y agricultoras.

Agricultura familiar que usa, en promedio, menos de dos hectáreas de superficie por unidad y representa entre un 12 y un 20% de la tierra agrícola mundial, pequeña agricultura que produce al menos un 60-70% de los alimentos que se consumen en la actualidad.

En Chile, un 92% del total de las unidades agrícolas del país corresponden a agricultura familiar, dando trabajo a dos de cada tres agricultores(as). La agricultura familiar campesina e indígena, en particular, juega un papel importante no sólo en la producción de alimentos, sino también en la cohesión social, el suministro de energía a partir de recursos renovables, la conservación de agrobiodiversidad (incluyendo semillas tradicionales), el cuidado del suelo y agua, regulación del clima, la oferta de servicios recreativos y de atención de la salud, junto con la mantención de paisajes bioculturales patrimoniales, entre otros. La agricultura familiar campesina e indígena da vida y alimenta a ciudades y la mayor parte de los pueblos del país.

A todos ellos y ellas, a los trabajadores/as de la tierra, un saludo en su día.